Insólito: Administración de Jorge Sharp multa a vecinos de Valparaíso que limpan sus calles

La frase «solo pasa en Chile» da para mucho y está enraizada en la cultura popular chilena, pero a veces sobrepasa los límites.

Esto ya que una ordenanza municipal que data del año 2003 «obliga» a los vecinos de Valparaíso a limpiar sus calles, pero a la vez «prohíbe» que lo hagan. ¿La razón? Sólo pueden hacerlo entre 8:00 y 22:00 hrs, horario en el que usualmente los comerciantes de la ciudad abren o cierran sus locales.

Ante esto, residentes de la ciudad se ven amonestados con multas por intentar mantener un ambiente más aseado en la ciudad que lejos de brillar por sus atributos positivos, se destaca por el fuerte olor a orina en algunos de sus cerros, por las heces en las calles y los focos de basura en diversos sectores urbanos.

Como es evidente, la administración Sharp que ha sido fuertemente cuestionada por el cada vez más notorio deterioro de la ciudad y por promover que ésta se convierta en caldo de cultivo para organizaciones insurreccionalistas de izquierda, no ha hecho nada para cambiar en lo más mínimo esta ordenanza.

Es importante destacar que la ordenanza establece la obligación de “mantener en forma permanente el aseo de las veredas en todo el frente de los predios que ocupan”, así como prohíbe “arrojar o verter a los lugares públicos aguas o cualquier líquido malsano, inflamable y corrosivo”.

Para pensar señores

El ciudadano Óscar Pérez fue multado el 8 de julio pasado por intentar encerar una vereda ubicada en General Mackenna (cerro Yungay). Este ejercicio lo realizó para intentar tapar el olor a orina y heces de la gente que carretea por las noches en el lugar. La mala suerte le jugó una mala pasada: una joven que pasaba por ahí se resbaló producto de la cera y denunció a Carabineros el hecho, lo que terminó en una multa para el señor Pérez.

El magistrado Aníbal Rey lo sentenció a pagar una multa de 0,5 UTM, algo así como $24.000.

El año pasado Yasodhara Corvalán recibió una infracción que sentenciaba lo siguiente: “Efectuar lavado de vereda en horario no establecido”. ¿La razón? Manguerear la escalera Héctor Calvo que se encontraba a un costado de su ex restaurante llamado «Sicodelia». “Yo tenía que vender almuerzos en la terraza, y no lo podía hacer con el olor a orina y excrementos que había en el lugar”, indicó.

Finalmente, el Juez de Policía Local anuló la multa, pero esto no quitó que en enero de este año cerrara su negocio.

Ante la ineficiencia Estatal, nace la iniciativa privada

Como respuesta a este gran dilema porteño, vecinos en el sector de cerro Yungay se organizaron espontáneamente para pagar a una persona que limpiase el lugar 2 veces por semana. “El aseo municipal no da para la limpieza que requiere la calle”, señala Juan Francisco Jaña, residente de calle Mackenna.

En cuanto al Alcalde Sharp, este ha señalado que no está pensando en cambiar la ordenanza. “Los equipos de operaciones han implementado un plan de refuerzo en aquellos sectores donde se concentra mayor cantidad de público diurno y nocturno, para ello se realizan turnos de aseo”. Agregó que “dentro del plan de limpieza se considera el lavado de calles a través de hidrolavadoras y camiones aljibes, que se realiza en la noche”.


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Escrito por Nico